Libre

El termómetro emocional

10 min.

actitud contemplativa para tener las emociones en calma

A veces sentimos que algo nos remueve por dentro, pero no sabemos ponerle nombre. Saber identificar con precisión lo que sentimos es una de las claves de la inteligencia emocional: nos ayuda a responder mejor ante el estrés y a comunicar con más claridad lo que necesitamos a quienes nos rodean.

Este ejercicio te invita a hacer una pausa y explorar tu estado emocional a partir de dos preguntas sencillas: ¿cuánto agrado te genera lo que sientes ahora mismo? y ¿cuánta energía notas en tu cuerpo?

Empieza cerrando los ojos unos instantes y dirigiendo la atención hacia dentro. Observa sin juzgar: tensión, calma, pesadez, ligereza… simplemente nota lo que hay.

Después, puntúa tu emoción en dos escalas del 1 al 10: una de agrado (de muy desagradable a muy agradable) y otra de energía (de muy baja a muy alta). Cruzando ambas puntuaciones en la Tabla Emocional encontrarás la palabra que mejor describe cómo te sientes.

Una vez tengas el nombre, profundiza un poco más: ¿qué lo ha provocado?, ¿cómo está influyendo en tus pensamientos o en tus ganas de actuar?, ¿qué necesidad o valor te está señalando esta emoción?, ¿qué fortaleza tuya podrías activar para gestionarla con más equilibrio?

Practicado con regularidad —al despertar, en las comidas, antes de dormir— este ejercicio amplía tu vocabulario emocional y te acerca a una vida más consciente.

Inspirado en los trabajos sobre diferenciación emocional e inteligencia social de Niemiec y de Vázquez y Hervás.
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