Libre

Alivia la sensación de soledad

dejandote acompañar por la soledad

 

Esta meditación te invita a dejar de luchar contra la soledad y, en su lugar, acompañarla con la misma calidez con la que sostendrías a alguien querido que sufre.

Empieza buscando una postura estable y anclándote en la respiración: nota cómo el aire entra sin prisa y sale por completo, sin necesidad de cambiar nada.

Cuando te sientas lista o listo, deja que la sensación de soledad esté presente tal como se muestre hoy. Obsérvala en el cuerpo —un peso, un vacío, una tensión— sin intentar que desaparezca, solo reconociéndola con curiosidad.

Si te resulta cómodo, lleva una mano al pecho, con la delicadeza con la que consolarías a alguien querido. Imagina la soledad como una amiga que atraviesa un mal día: no necesita que la arregles, solo que te quedes cerca.

Puedes repetirte en silencio frases como «no estoy sola o solo en sentir esto», recordando que este sentimiento forma parte de la experiencia humana compartida.

Cierra la práctica notando de nuevo el contacto de tu cuerpo con el espacio que te rodea, y date las gracias por este momento de cuidado.

Inspirado en las prácticas de autocompasión y bondad amorosa (Neff y Germer) y en el mindfulness orientado a la regulación emocional.
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