
Muchas veces damos por hecho lo que se nos da bien, precisamente porque nos sale con naturalidad. Ese «sin esfuerzo» no es casualidad: suele ser la huella de una fortaleza personal en acción.
Este ejercicio te propone un recorrido de autoobservación en cinco paradas. En cada una, unas preguntas te ayudarán a mirar hacia atrás y detectar patrones que normalmente pasan desapercibidos.
No hace falta responder a todo de golpe. Elige las preguntas que más te digan hoy y tómate tu tiempo con ellas.
Al terminar, revisa lo escrito y busca la repetición: si una misma capacidad aparece una y otra vez, bajo formas distintas, probablemente hayas dado con algo genuino tuyo. Anota las dos o tres que más se repitan — son tus primeras pistas.